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El espacio delimitado como Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses, cuenta con un importante número de recursos naturales, culturales, industriales e inmateriales, que reconocen el legado histórico, social y ambiental de este territorio, y sobre todo la preocupación de sus habitantes por la conservación de sus recursos turísticos.

 

Los vestigios humanos más antiguos de este lugar, los encontramos en las pinturas rupestres de Peña Piñera, en las que podremos pasear y descubrir un entorno sin igual.

Los romanos tampoco fueron indiferentes a las riquezas de este territorio, como podemos comprobar en las numerosas señales de su visita, puentes, canales y sobre todo las menos conocidas pero igual de importantes Médulas de la Leitosa

Sotos de castaños en prácticamente cada núcleo de población, acompañan una arquitectura tradicional basada en la piedra y la madera de la que el entorno abastece continuamente a sus ciudadanos. De este modo, podemos disfrutar de magníficos parajes en los que las pallozas, antiguas construcciones con teitos (tejados) de paja, y gruesos muros de piedra, nos trasladan todavía hoy a tiempos remotos, herencia castreña, en los que la vida era un poco más complicada. Ejemplos de esta historia podemos disfrutarla en el Castro de Chano y su recreación contigua, o en los pueblos de Campo del Agua, Balouta, Pereda de Ancares, y sin pallozas pero con una etnografía de suma importancia son de obligada visita núcleos como Porcarizas, Teixeira, Burbia, Moreda o Peranzanes.

En todas las rutas que inicies desde la RBALE, ten por seguro que además de un paisaje sin igual, podrás disfrutar de otros elementos anexos, pertenecientes a una cultura pastoril de alta montaña. Desde fuentes, pilones, puentes, fábricas de luz o molinos harineros junto al os recursos hídricos más bajos, hasta las brañas y cabañas que servían de refugio a los pastores en las zonas más altas de estas montañas, en época estival.