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Los Ancares Leoneses, son además de naturaleza y cultura material, tradición, historia y un rico legado de oficios y costumbres ancestrales que determinan el carácter y modo de vida de una población apegada a los usos y festejos del territorio que ocupan.

Ese patrimonio inmaterial es tan variado como su paisaje. Una importante memoria oral, como el forniello, dialecto propio de los comerciantes del valle de Fornela, o la mezcla del gallego y el bable asturiano, que se habla en las zonas más altas del valle de Ancares y del Burbia. La toponimia apegada a los usos y formas del paisaje más cercano y la música tradicional de tamboril, pandereta y gaita conforman esa tradición oral y musical de la zona.


Son destacables las prácticas y usos relacionados con la naturaleza, como el aprovechamiento de las brañas, los concejos rurales, o los propios artesanos que a través de recursos locales trabajan la madera, la piedra, el teito, las cestas o incluso la siega, la maja o limpieza de la paja, la molienda y la elaboración artesanal de pan y otros envasados de los frutos del bosque.

La toponimia es otra de las curiosidades destacadas de este territorio, en el que se adivinan nombres descendientes de antiguos ritos históricos o las influencias de las provincias o comunidades limítrofes de Galicia o Asturias. Nombres de lugares que identifican leyendas relacionadas con los “moros” o los romanos, e incluso con trabajos que se realizaban antiguamente en esos terrenos o los bosques que albergan. “Murias”, “Morteiras”, “Cuevas de la mora”, “Airas”, “Acebalín”, “Tejedas o Teixedales”, “Tres Obispos”, “Peña Rubia”, “Cienfuegos”,… etc. son ejemplos de nombres asignados a lugares con una historia característica que le ha conferido identidad propia.

 

 

Así mismo, rituales y actos festivos se efectúan a lo largo y ancho del territorio. Celebraciones religiosas, como las romerías de Fombasallá y la de Trascastro, ésta última acompañada además con unas curiosas danzas, que se reviven en todo el valle. Otras celebraciones, sin embargo están más relacionadas con el espacio que ocupan, como los Maios de Villafranca como homenaje a la primavera, las Fachizas de fuego, el “Entroido”, o los magostos otoñales tras la recogida del frondoso fruto del castaño: Son muchos y muy variados los eventos y festejos que podemos encontrar en los cuatro municipios de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses. Desde tradicionales danzas, fiestas locales y tradiciones festivas hasta eventos y pruebas deportivas que suponen un gran revulsivo turístico para la zona en los últimos años.

 

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